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Borja Martín
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Registrado: 16/03/2009

Científicos españoles, pertenecientes al Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Valencia, han descrito una nueva especie fósil perteneciente a la familia Ursidae en Nombrevilla ( Zaragoza). El Agriarctos beatrix , que vivió hace unos 11 millones de años, fue un plantígrado ( apayaba completamente la planta de sus zarpas), de tamaño pequeño ( no debió pesar más de 60 kg) y genéticamente emparentados con los actuales pandas gigantes ( Ailuropoda melanoleuca).

Juan Abella, investigador del departamento Paleobiología del MNCN-CSIC y primer autor del estudio, declaró que: “esta especie de oso era de pequeño tamaño, incluso menor que los ejemplares de oso malayo, los más pequeños encontrados en la actualidad. No debía de superar los 60 kilogramos de peso”. Solo se han encontrado restos dentales fósiles, por lo que, los científicos tienen complicado conocer que aspecto exterior tenía el animal, aunque creen que debía poseer una tonalidad oscura con manchas claras en el pecho y  alrededor de los ojos, y puede que cerca de la cola.

Su hábitat se centraría en el bosque y con hábitos más bien sedentarios en comparación con otros úrsidos, como pueden ser el pardo o el polar, con una tendencia más depredadora. Los investigadores, piensan que la capacidad que pudiera tener el Agriarctos beatrix para subir a los árboles sería debido a que con frecuencia sería una presa potencial de depredadores de gran tamaño.

“Su dieta debió de ser parecida a la del oso malayo y el de anteojos que se alimentan casi exclusivamente de vegetales y fruta y ocasionalmente de algunos pequeños vertebrados, insectos, miel y carroña”, según señala Juan Abella, además nos dice que “Hemos determinado que era una especie distinta a las descritas hasta ahora basándonos en las diferencias morfológicas y el tamaño de los dientes encontrados. La hemos comparado con especies del mismo género ( Agriarctos) y de otros similares de la misma época ( Ursavus e Indarctos)”.

Las causas que provocaron su extinción aún no están claras pero el Sr. Abella apunta que “lo más probable es la apertura de los bosques a zonas más abiertas y secas, y la aparición de especies similares más competitivas y más grandes”.

Este descubrimiento retrasa de 9 a 11 millones de años la aparición de este grupo de úrsidos emparentados con los pandas gigantes y parece meridianamente clara que su origen se encuentra en las cuencas nororientales de la Península Ibérica.

 

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Fuente: agenciasinc.es