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Borja Martín
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Registrado: 16/03/2009

Nuevos estudios realizados sobre el vuelo de los murciélagos revelan rasgos aerodinámicos inesperados. Los resultados parecen mostrar que estos mamíferos poseen un mecanismo diferente a otros animales, y que es capaz de generar mayor sustentación aerodinámica.

El profesor de ingeniería, Kenneth Breuer, de la Universidad Brown, que desde principio de su carrera le fascinó la mecánica de la aerodinámica, está especialmente cautivado por los murciélagos. En su última investigación ha podido indagar en la estructura alar de estos mamíferos, y ha observado que puede cambiar a conveniencia. La profesora también de la Universidad de Brown, Sharon Swartz, ha colaborado con el Sr. Kenneth Breuer, pero a diferencia de su colega se ha centrado en la evolución de la capacidad de volar de los murciélagos. Hasta ahora se ha creido que han evolucionado a partir de algún animal parecido a las actuales ardillas voladoras, pero parece ser que no es cierto.

A través de videos, tomados desde distintos ángulos, se ha podido observar en moviento la desarrollada articulación de las alas, y cómo estos, permiten aleteos muy complejos a los murciélagos a la hora de volar.

 

 

 


Murciélago en vuelo. (Foto: Kenneth Breuer)

 

 

Lás únicas opciones que tienen tanto los pájaros como los insectos para poder girar durante el vuelo, son el plegamiento y giro de sus alas, mientras que los murciélagos pueden adoptar las mismas y otras más. La flexibilidad de su piel hace que puedan llegar a captar más aire, permitiendo una mayor sustentación y reducir la resistencia al aire durante avance. Cuando los murciélagos vuelan en línea recta, las alas se mantienen extendidas al batirse hacia abajo, pero a diferencia de los pájaros su superficie alar es mucho más curva, produciendo un mayor empuje con menor consumo de energía, mientras que cuando suben las alas, éstas se pliegan mucho más cerca del cuerpo en comparación con los pájaros y los insectos, por lo que la resistencia al aire se reduce considerablemente. La flexibilidad extraordinaria de sus alas también permite giros más cerrados.

 

 

 

 

Cuando los murciélagos baten sus alas hacia abajo, el vórtice sigue una trayectoria muy cercana a la punta del ala del animal, mientras que cuando suben el ala para coger impulso, el vórtice parece tener origen en otro lugar completamente diferente, probablemente en la articulación de la muñeca.

 

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Fuente: solociencia.com